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Son muchas las PYMES que, a la hora de abordar procesos de internacionalización, descubren la importancia que tiene haber dedicado esfuerzos a la construcción de una buena imagen corporativa. Allí donde nadie les conoce, la primera impresión cuenta, y mucho.

El proceso de internacionalización es, habitualmente, gradual. Se inicia con exportaciones puntuales que se regularizan de manera paulatina, según la empresa va creyendo en sus posibilidades e incrementando los recursos destinados a la apertura de nuevos mercados, llegando incluso a alcanzar una fase en la que se establecen filiales o plantas de producción en el exterior.

El 95 % de las empresas exportadoras son PYMES, que carecen de personal especializado en comercio exterior, y que no saben aprovechar los recursos que ponen a su disposición las diferentes instancias de las administraciones públicas, como pueden ser las Cámaras de Comercio, las comunidades autónomas a través de sus organismos de promoción exterior o la Unión Europea por medio de sus redes de cooperación empresarial.

Afortunadamente, hoy en día, existen profesionales independientes especializados en ofrecer asistencia  tanto en el funcionamiento de administraciones remotas, en derecho internacional o en el aprovechamiento de las ayudas y oportunidades que ofrecen  las diferentes instancias de la administración que, en muchas ocasiones, se encuentran enmarañadas tras procesos burocráticos que  son, cuanto menos, laberínticos.

Pero, ¿ocurre los mimo con el marketing y la comunicación estratégica?  Sin ninguna duda al respecto, una de las herramientas básicas de cualquier organización a la hora de abordar nuevos mercados, sea cual sea el camino elegido, es contar con una estrategia de marketing y comunicación coherente, adecuada y profesional, que le permita destacar en aquellos mercados en los que su trayectoria no es el principal referente.  Y es que a pesar de que en la actualidad contamos con las herramientas más potentes, económicas y efectivas de comunicación que han existido en la historia, las pequeñas PYMES las descuidan por desconocimiento, por falta de recursos o porque no cuentan con personal asignado a tal fin.

¿Estamos haciendo de manera correcta nuestros deberes? ¿Estamos ofreciendo lo mismo que exigiríamos a un proveedor desconocido que tuviésemos en un mercado remoto?