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Carvajal & Portell

El nuevo sistema operativo de Apple, disponible en octubre.

La App Store tiene la capacidad de convertirse en una interesantísima herramienta de marketing, tanto como refuerzo a la imagen de marca, como catálogo de productos y servicios, propiamente dicho, función especialmente interesante en empresas que desarrollan su actividad en el campo internacional.

Sin embargo, el sistema de validación de las apps por parte de Apple, hace que estas deban ser enfocadas de manera creativa para que resulten de alguna utilidad para los usuarios de IOS, y no como un simple soporte publicitario. Por ello no es extraño una aplicación desarrollada por un fabricante de poleas industriales contenga una tabla de conversiones, un distribuidor de herramientas eléctricas ofrezca un nivel digital totalmente funcional en su catálogo o que un fabricante de ropa de surf  incluya unas tablas de mareas -junto a su colección de primavera- en la suya.

Una de las ventajas que aporta el sistema de apps como herramienta de marketing es que permite ofrecer al potencial cliente un catálogo de productos y servicios, que le acompaña y que se puede actualizar de manera continua, evitando así que se quede obsoleto. Pero hasta la fecha, existía un pequeño problema: era el usuario, en ultima instancia, el que aceptaba o no la actualización, y lo hacía siempre en función a la utilidad que para él  tuviese la aplicación. Evidentemente, era necesario devanarse los sesos para encontrar un aplicativo, atractivo, para que el potencial cliente quisiera mantener siempre actualizada la aplicación, y no se limitase a “transpagearla” (perdón por la libre adaptación del verbo transpapelar) entre las múltiples pantallas de su dispositivo.

Sin embargo, a partir del IOS 7 parece ser que el sistema de actualizaciones va a ser automático, como por otro lado resulta lógico. La posibilidad de mantener un catálogo permanentemente actualizado en el dispositivo móvil del cliente implica un importante ahorro de costes para la empresa, así como una importante ventaja competitiva y una herramienta de apoyo a la construcción de su imagen de marca indiscutible.

Aún así, habrá que seguir buscando ideas geniales para ofrecer aplicaciones útiles junto a nuestro catálogo de productos, ya que aunque nuestra app se actualice automáticamente, para nada sirve si se pierde entre la pléyade de iconos inútiles que cohabitan en nuestros terminales. Todo un apasionante reto para un departamento de Marketing.