(+34) 946 521 472 info@carvajalyportell.com

Lejos queda la máxima de Milton Friedman: “La única responsabilidad social de la empresa es incrementar sus beneficios“. A día de hoy todas las empresas han descubierto que la Responsabilidad Social Corporativa, es una herramienta y un fin muy útil no solo para potenciar el valor de la marca sino para aumentar sus beneficios económicos.

Con la saturación de los mercados, los consumidores empezamos a basar nuestras decisiones de compra en algo más que calidad y precio, en afinidad con la marca. Esto que hoy llamamos, engagement es el mayor generador de fidelidad y motivación hacia la adquisición. Y es imposible que los usuarios se sientan parte de nuestra marca, si no comparte los mismos compromisos e implicación social.

La literatura, el cine, la música han sido siempre un gran termómetro para medir y representar los valores de la sociedad y la publicidad se ha subido al carro. Actualmente no tendría ningún sentido, ni ningún futuro, una campaña de publicidad que se prestara a denigrar a nadie.

La sociedad ha cambiado y las marcas cambian con ella. Lo que antes era RSC ahora impregna todos los tentáculos de la empresa. Quizás fue por el error estratégico de comunicar a los cuatro vientos lo que se hacía mediante RSC, quizás porque muchas veces, chocaba frontalmente con las acciones propias de la empresa. El hecho es que cada vez tenemos marcas más comprometidas con la sociedad e involucradas con ella.

Quizás sea una visión optimista de la publicidad pero está claro que las campañas sirven para posicionar a la marca, apropiándola de valores y de personalidad. El público quiere que las marcas se acerquen de otra manera y más cercana. Así nace el boom de la publicidad Go-girl, de empoderamiento de la mujer, pilotado por Dove entre otros. Quién empezó a mostrar a las mujeres tal como eran. Y prometen seguir haciéndolo e ir acabando con todos los estereotipos de sus productos ya que, según un estudio realizado por Unilever, sólo el 2% de los anuncios muestran a mujeres inteligentes.

 

Está claro que estas marcas son mejor percibidas por las mujeres y por el sector afectado. Así lo hacen patente grandes campañas como la de Coca Cola y sus diferentes familias. El canal VH1 y su campaña “los nerds con los que te metes ahora, pueden ser tus jefes en un futuro” o Adidas tras los Juegos paralímpicos de Río y su nueva gama de deportivas de un solo pie.

Ponerse en lugar del consumidor es lo que siempre han pretendido las marcas. Empatía para comprender sus circunstancias personales y su vida. Es cierto que involucrar a la marca en problemas sociales, no solo le aporta más interés, si no que la permite ser representada como luchadora y actriz del cambio. Pero personalmente pienso que estos mensajes vienen de la voluntad de cambiar el mundo más que por interés propio. Los tiempos han cambiado y las marcas deben asumirlo.

Engagement para cambiar el mundo